Disfunción eréctil

Más de la mitad de los pacientes que veo en mi consulta, acuden para consultar problemas de disfunción eréctil, aunque es de suponer que afecte a muchos otros pacientes.

Está estudiado que solo uno de cada cuatro pacientes consulta la disfunción eréctil. El resto no llega a contactar con el sistema sanitario.

Hay pacientes que consultan tras los primeros «fracasos«, como lo describen muchos de mis pacientes, pero muchos otros llegan después de diez años o más de problemas de erección. Gran parte han dejado su vida sexual en suspenso desde entonces y han arrastrado con ello a su pareja.

Puede que la viagra se haya popularizado de forma clara durante sus más de 2 décadas de existencia, pero sigue habiendo hombres con problemas de erección que nunca la han probado ni han pedido al médico que se la prescribiera. Ni ese ni ningún otro tratamiento.

¿Qué hace un hombre con una disfunción erectil cuando no contacta con el sistema sanitario?

Muchos consultan en internet, buscan ahí alguna solución. Si por ese motivo se acaba renunciando a la vida sexual, por temor a tener problemas de erección, eso afecta mucho a su calidad de vida.

Es una cuestión relevante señalar que muchas veces es la mujer la que anima a su pareja a ir al médico. Y le acompaña.

Aunque en la actualidad se hable mucho más abiertamente de los problemas sexuales, el tabú parece seguir presente. Para muchos hombres aún resulta complicado ir al especialista específicamente por ese problema y también explicarlo.

Hay afectados que hacen lo posible por ignorarlo, lo contemplan como inevitable en relación a su edad y miran hacia otro lado. Otros, cuando consultan, lo hacen dando rodeos. Por ejemplo, acuden a una consulta de Urología por otro motivo, se aborda esa cuestión con el examen que sea preciso o la solicitud de pruebas necesaria, y solo al final revelan el verdadero motivo de su visita. «A veces es cuando ya hemos acabado cuando te dicen con timidez lo que les pasa, que ya no funcionan«, apunta.

La consulta de Andrología tiene una importante parte que es psicológica. Como en otras, se hacen exámenes y pruebas para observar la parte orgánica, pero la entrevista con el paciente es fundamental y muchas veces delicada, con independencia del origen de la disfunción.

Hemos de recordar que puede tener un origen vascular, ya sea arterial o venoso; también hormonal, ya que por ejemplo puede ser causada por hipogonadismo tardío, que aparece después de los 50 años. Igualmente existe la disfunción eréctil neurogénica, causada por enfermedades del sistema nervioso central como la esclerosis múltiple, el Parkinson o algunos tumores, entre otras.

Finalmente, existe la de origen psicológico, actualmente en auge y directamente relacionada con el estrés o los problemas emocionales.

Sigue existiendo el mito de que la disfunción eréctil es un problema que padecen de forma exclusiva las personas de mayor edad. Sin embargo, el incremento de la disfunción eréctil psicogénica revela que muchos de los afectados son personas jóvenes, por debajo de los 50 años.